MásMóvil 1 – 4 Portland
La ausencia de Alipio y una serie de errores en cadena, desde el banquillo hasta en el terreno de juego, sentencian al MásMóvil a la derrota frente a su más acérrimo rival en el debut de Jandro.
- La oscuridad se cernió sobre la ciudad complutense dándole a la noche un cariz apocalíptico. El conjunto negriamarillo contaba con la baja de Alipio, el portero titular, por problemas personales, quizás como anticipo del funesto final que el encuentro tendría, y con el alta de Jandro, jugador contratado por el director deportivo en calidad de cedido por el Torres de la Alameda.
Mas aún no había comenzado el partido, cuando todos los planes ya se habían truncado. Javo se caía de la lista y las sustituciones, ya preparadas, se convertían en parte de una historia que pudo haber sido feliz. Los designios divinos no sonreían al MásMóvil en los prolegómenos del encuentro.
Los efectivos telefónicos esperaban a un autobús cuyo retraso, como señal de mal agüero, provocó la subida con prisas y el estrés de los mismos. A la llegada al Parque Deportivo de El Ensanche, los franjinegros no tenían ni vestuario donde ponerse la ropa de trabajo. El destino les condujo a cambiarse en el banquillo, bajo la iluminación de unos focos cuya luz no fue suficiente para dar claridad a las ideas del entrenador en funciones.
Tras un camino plagado de calamidades, el colegiado, con su uniforme bermellón, salió de la caseta dispuesto a dar inicio a duelo clásico entre dos conjuntos antagónicos en la clasificación del campeonato doméstico.
- El esférico púrpura y oro echó a rodar puesto en juego por el Portland que estrenaba su equipación “azul oscura casi negra”. El MásMóvil presentaba una alineación inédita con Ismael en la portería, en suplencia de Alipio, pero su filosofía de juego era la misma: tiqui-taca y esperar a que la ocasión surgiera. A los telefónicos, el partido se les iba a hacer más oscuro que la propia camiseta rival. Con algunos de los habituales titulares a la sombra del banquillo, los primeros minutos parecían controlados. Pero cuando las primeras sustituciones iban a realizarse, la mala fortuna se cebó con el cancerbero de las “avispas”. Un balón al hueco por el flanco izquierdo del Portland supuso la internada del fugaz extremo, el veloz jugador alcanzó la línea de fondo y su pase de la muerte, nunca mejor dicho, se coló por azar entre portero y defensas y cayó manso a los pies del delantero que con los tacos empujó el cuero al fondo de las mallas. La mala suerte se cebaba por enésima vez en lo que va de temporada con el conjunto negriamarillo.
Si algo se le puede achacar a este conjunto es que si muere, lo hace matando. El cambio de estrategia, del MásMóvil, a la triple línea de dos permitió al mediocampo tocar con calidad. Las jugadas nacían en su propia área y morían en la rival tras una infinita trenza de paredes en la medular. La delantera telefónica no supo aprovechar los balones de los que era surtida y las ocasiones se marcharon al limbo. El gol del empate tuvo que llegar a balón parado. Un saque de esquina botado por Pablo al corazón del área fue cabeceado por Diego, que emergió desde las profundidades con un salto prodigioso, al fondo de la portería rival. La igualdad regresaba al marcador, pero los dioses del fútbol no estaban dispuestos a que así fuera por mucho tiempo.
- Los franjinegros, aún empezando a remolque, había puesto las tablas en el marcador en un ejercicio de talento y casta. Sin embargo, cuánto mejor parecía el juego de estos, más en contra se les puso el partido. Apenas de la igualada, una falta lejana, sin apenas peligro, allende la línea del centro del campo, lanzada por el “10” del Portland devolvería el partido a donde los malos augurios querían que estuviese. El lanzamiento a romper fue al centro de la portería, Ismael paró con los pies, pero el balón. decidido a entrar, golpeó con fuerza la madera y cayó muerto por detrás de la línea de gol. Sin tiempo para que los jugadores pensaran en qué habían hecho ellos para merecer semejante castigo. El 3-1 llegó en una jugada en la frontal del área en la que la presión rival, la falta de compenetración entre los defensas y, una vez más, la suerte ponían muy difícil al MásMóvil voltear la situación. El “matador” del Portland robó el balón y, “a lo Juan Palomo”, batió con un disparo raso que Isma casi evita, pero que no pudo más que ver como entraba en su arco. El MásMóvil veía como, sin poder hacer nada, el partido se le ponía en contra. El Portland apenas había lanzado 4 veces a puerta y gobernaba el marcador por dos goles de diferencia. A pesar de los esfuerzos en el ocaso del primer tiempo, el resultado permanecería inmutable cuando el colegiado decretó el descanso.
- Al regreso al terreno de juego, ambos conjuntos salieron decididos a defender con orgullo sus posturas. Los azul oscuro se replegaron y se limitaron a jugar a la contra, práctica que sería, a la postre, muy eficaz. Las “avispas” se plantaron en el terreno de juego indecisos, sin una referencia clara y con las ideas poco claras. Guiados por la inercia y por las ganas de remontar, los telefónicos se volcaron en el área rival. Sin embargo, ninguno de los integrantes del equipo era consciente de que la figura del arquero del Portland se iba a convertir en un muro infranqueable. El área que comandaba estaba sitiada por el MásMóvil. El asedio era constante, pero en plena oleada ofensiva. El equipo caería herido de muerte en un contraataque, cuando se cumplía el primer tercio del segundo período. Un córner buscando el gol que acercara a los telefónicos en el marcador y el despeje del balón dio inicio a la jugada del 4-1. El balón largo superó la línea de la medular y, con la defensa un poco atrasada, el delantero del Portland alcanzó el cuero. Con ayuda de la diosa Fortuna se anticipó a la zaga y encaró la portería ya defendida por Javo. El gol llegaría en jugada individual, en plena carrera se frenó, recortó y chutó con potencia y colocación con el interior de la zurda batiendo al cancerbero suplente. Este gol apuntilló a un equipo tocado moralmente por los varapalos recibidos a lo largo del choque.
- Desde el banquillo llegó el único intentó de revolución, evocando tiempos pretéritos, el cuerpo técnico planteó un esquema táctico con un solo defensa jugándose el todo por el todo. Diego, en primer lugar, y Jandro, con posterioridad, fueron el estandarte del baluarte defensivo. Por irónico que parezca, el Portland apenas creó peligro con esta nueva alineación. Si antes, el área defendida por los azul marino, era ya un lugar cercado, a partir de ahora se iba a convertir en una obsesión para la delantera negriamarilla que iba a ver como la zaga del Portland se mostraría impávida ante el continuo asalto gracias a la confianza conferida por su portero. Este se iba a erigir como el verdadero héroe del encuentro, ayudado por su defensa, iba a desbaratar la amplia gama de ocasiones que iba a disponer el MásMóvil. Una tras otra, todas se quedaron en nada por el buen hacer defensivo, por los errores en el ataque o, simplemente, por suerte. Disparos de Manu que eran despejados por la defensa o atajados por el portero, varias ocasiones de Josué ninguneadas por el arquero, un mano a mano de Pablo con el guardameta salvado in extremis y varias jugadas más que quedaron en potencia de alcanzar el gol. Con el sino en contra, los franjinegros no pudieron hacer más que resignarse ante los acontecimientos.
En los últimos minutos, el partido se tensionó y el colegiado, muy diplomático, repartió una tarjeta para cada combinado señalando el final del encuentro con solo doce jugadores sobre el terreno de juego. Ambos equipos se saludaron deportivamente al término del encuentro y se marcharon a los vestuarios. Entre los telefónicos había un ambiente enrarecido fruto de la impiedad del destino para con unos jugadores que, pese a su casta y su coraje, les deja como farolillo rojo de la Liga.
MásMóvil 1 – 4 Portland
4/2/11
19:30
PD “El Ensanche”
Incidencias: Noche plácida en Alcalá, unos 7º C
y otros tantos espectadores.